Cuando empecé a jugar y salvo saltar poco más sabía hacer en la pista, escuché que el gran Essie Hollis había aprendido a dominar el bote practicando horas y horas con una pelota de tenis. Hollis fue lo más parecido a Magic Johnson que hemos visto en España, un tipo de dos metros que podía jugar en las cinco posiciones. Por aquella época sólo se fichaban pivots americanos y algún que otro alero, por lo que nunca le hacían jugar de base, hasta que llegaba el partido anual de americanos contra españoles, una especie de All-Star game, donde, como no había base americano al que darle el balón, se lo daban a Essie. Resultado... fantasía en movimiento.Lo dicho, le robé a mi padre una pelota penn1 y me dediqué a hacer la vida imposible a los vecinos de abajo y a mi familia durante unas semanas. Le hacía cambios de dirección a las macetas del salón y reversos a mi madre en mitad del pasillo mientras llevaba la sopera al comedor. Me pareció una técnica magnífica para mejorar ese fundamento clave del juego pero me creó algunos problemas en mi entorno.
Afortunadamente hoy en día los gadgets han invadido el baloncesto para hacernos mejores sin necesidad de tirar la sopera en el pasillo ni dejar a los padres sin jugar al tenis. He aquí los más llamativos:
- El arnés para diestros-diestros pero que muy diestros
: El mecanismo es simple, este arnés te ata la mano buena (habitualmente la derecha) para que sólo puedas utilizar la mala (habitualmente la izquierda). Muy útil también para uso doméstico, mejora el cepillado de dientes, el uso del mando a distancia y el del papel higiénico con la mano mala, convirtiéndonos en auténticos ambidextros.
En la próxima entrega de basketball gadgets, los mejoradores de tiro.





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