lunes, abril 17, 2006

Basketball gadgets (II): Pasadores de balón

Larry Bird cuenta en su libro "Drive" que prefería hacer sus series de tiro solo. Explicaba que si dos jugadores trabajan una sesión de tiro durante una hora, cada jugador estaría 30 minutos tirando y otros 30 pasando el balón, una auténtica pérdida de tiempo. Por el contrario, un jugador solo, recogiendo sus propios balones, perdería como mucho 15 minutos de esos 60 en ir a por el balón, por lo que al menos tiraría durante 45, 15 más que con un compañero. Eso, por supuesto, antes de llegar a los Celtics, donde siempre tenía un entrenador para hacer ese trabajo sucio.

Contaba Lolo Sáinz que Drazen Petrovic, que pasaba horas y horas tirando en el pabellón del Madrid, "fichó" un día a dos chavales que estaban en la grada para que le pasaran el balón después del entrenamiento y les dió 20 duros por el trabajo. Al día siguiente había había corrido tanto la voz que se presentaron en el pabellón más de 100 niños esperando a hacer ese trabajo, no se sabe si por el placer de pasarle el balón al crack más crack que ha pasado por la liga española o por los 20 duros de recompensa.

Hoy en día nada de eso es necesario ya que existen en el mercado todo tipo de artilugios para realizar ese cometido.

Desde los más sencillos que devuelven la bola (siempre que la hayas metido antes) hasta los más sofisticados. De los primeros me quedo con el metálico, el de plástico se asemeja a cierto artilugio de látex también relacionado con meter pero no canastas precisamente y todo el mundo sabe que no hay que desconcentrarse cuando uno tira.

De similares características es el que utiliza el efecto catapulta (el que tengo yo en casa). No siempre efectivo, al menos evita que esos tiros que entran, por voluntad de la física, envíen la bola al sitio más alejado de donde uno se encuentra.

Estos sistemas, sencillos, tienen un pero, sólo devuelven la bola si la has metido. Para los tiros fallados, los que normalmente más lejos mandan la bola, estos artefactos no sirven.


Para este problema el ingenio humano ha creado el pasador definitivo. Da igual que la metas, que le pegues al canto o que rompas el tablero de una pedrada, esta estraña red rebaña, cual Dennis Rodman, todo balón que pase por su zona de influencia y, otro detalle importante, lo devuelve al lugar de origen con la fuerza de un pase real. Para ello está esa máquina pasadora que ajusta la altura y fuerza a la que quieres recibir el balón. Puedes además tirar múltiples balones con lo que la sesión de tiro puede aumentar en intensidad de una manera espectacular.

Todo esto está muy bien, Larry Bird y Drazen eran unos cracks y estas máquinas te permiten lanzar más tiros y en menor tiempo pero algo falla... ¿con quien te juegas las cañas en esas sesiones de tiro?

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